Hace casi 29 años, nuestro fundador se quedó sin trabajo cuando la empresa donde vendía quebró. Fue donde un abogado a reclamar su liquidación, y salió con un consejo que le cambió la vida:
“No pierda tiempo mendigando algo. Póngase a trabajar y construya lo suyo.”
Ahí mismo nació la sociedad. El nombre salió de sus apellidos y los de su esposa: ARce y JIménez. Así nació Químicas ARJI.
Los fines de semana fabricaba desinfectante en la cochera de su casa. Entre semana visitaba ferreterías, tomaba pedidos y hacía las entregas él mismo. Nuestro primer distribuidor confió en nosotros desde ese inicio y, casi tres décadas después, sigue siendo cliente.
Con los años nació León Rojo, una marca hecha para ser fuerte, confiable y de alto rendimiento. Mantenemos nuestras cargas sociales al día, y cada producto cuenta con sus registros y permisos.
